Implicaciones educativas de la reforma y contrarreforma
Situación preliminar y estado de la cuestión
La Europa del siglo XVI vivió en una continua
lucha: política, social, económica... y religiosa. Si debemos destacar un
acontecimiento religioso relevante en la Europa del Renacimiento, ése, sin
duda, es El concilio de Trento, que significó un movimiento de reforma dentro
de la Iglesia católica determinante para la Europa del XVI. Los teólogos, los
prelados, los miembros de las órdenes religiosas, los obispos y los gobernantes
tuvieron un destacado papel y una fuerte influencia en el Concilio desde el
inicio hasta el final.
En España, la situación religiosa marcó el
reinado de Felipe II quién no se cansó de perseguir herejes y de ajusticiarlos
en los llamados autos de fe. En este ambiente político y social, y siempre con
un interés político más que religioso, la Inquisición, contando con el apoyo
del rey, quien veía en ella un instrumento útil a sus propios intereses
políticos, se hizo fuerte y ostentó el control de la religiosidad y de la
cultura. Este control de la cultura frenó el desarrollo humanista y chocó con
varias personalidades del mundo cultural, académico y religioso, quienes
sufrieron presiones y, en algunos casos, procesos contra ellos.
Las diferentes formas de entender la
educación, sus fines y sus métodos, también fueron motivo de disputa entre unos
y otros
La reforma protestante y sus consecuencias educativas
La revolución religiosa que
sufrió el siglo XVI, conocida como Reforma protestante y Contrarreforma, no
solo depararon importantes cambios en lo religioso, político y social, sino
también en el ámbito educativo.
En términos globales, la
Reforma protestante constituyó un importante impulso hacia la implantación de
la instrucción universal, la formación de las escuelas populares destinadas a
la formación de las clases más pobres y el control de la instrucción por parte
de las autoridades laicas.
Las
repercusiones pedagógicas de la Reforma fueron muy importantes en todos los
niveles, tanto teórico, político y didáctico. El protestantismo elaboró nuevos
esquemas mentales que supondrían nuevas visiones de la educación, unos marcos político-administrativos
de la enseñanza diferentes y unos objetivos educativos completamente nuevos. La
educación se hizo universal, puesto que todos debían saber leer e interpretar
la Biblia. La educación se generalizó y popularizó, se hizo obligatoria y
secularizada, además de nacional.
Hombre de gran inteligencia, férrea voluntad
y carácter difícil, Martín Lutero (1483-1546) pasó a la historia como el
gran reformador religioso que inició el cisma de la Iglesia occidental y que
tantas consecuencias trajo para la Europa renacentista y el pensamiento europeo.
Viajó
a Roma en 1510 por orden de sus superiores para resolver algunos asuntos
concernientes a su orden. Allí observó la relajación del clero y los abusos de
la curia romana del papa Julio II. A causa de los derechos de predicación de la
Bula de indulgencias, Lutero se rebeló contra la Santa Sede. Fue excomulgado
tras sus ataques al dogma católico.
Desde
el punto de vista educativo se ha dicho en muchas ocasiones que Lutero trató de
formar buenos súbditos. La pedagogía esgrimida por Martín Lutero, al igual que
sus principios religiosos, trató de realzar el concepto de comunidad, realizada
en el orden social y estatal y no en el de la Iglesia. El Estado adquiere la
responsabilidad, como defensor de los intereses públicos, de intervenir
activamente en la enseñanza, obligando a los niños a acudir a las escuelas para
garantizar así la formación. Exhortó a las autoridades a intervenir en la
educación, creando en todos los pueblos una escuela pública sostenida con
fondos públicos, gratuita y obligatoria.
Otra
característica importante de la pedagogía luterana es el carácter universal y
democrático de la educación. Se trataba de proporcionar una educación elemental
para todos, sin distinción de sexo ni condición social. Por lo tanto, plantea
una educación popular, democrática, obligatoria y gratuita.
En su
obra Instrucciones para los visitadores de escuelas Lutero organizó los
estudios a base de una escuela de tres grados, en la que se recomendaron los estudios
de cálculo e historia, bajo la formación religiosa, que era lo más importante.
Para
Lutero la obediencia en la familia y en la escuela eran primordiales, siendo
necesarias para el sostenimiento del orden social y familiar.
El
otro gran promotor de las ideas pedagógicas que caracterizan la Reforma protestante
es Felipe Melanchton (1497-1560). Humanista y teólogo alemán, este
profesor de griego de la Universidad de Wittenberg fue amigo y colaborador de Martín
Lutero.
Su
aportación a la educación protestante fue muy significativa. Su papel como organizador
de la enseñanza en Alemania. Creó Melanchton los colegios secundarios de tipo
humanista, salvando los estudios clásicos, y suavizando el anti humanismo de
Lutero. Puso la filosofía al servicio de la teología y de las polémicas
religiosas. El fin de estos estudios secundarios era la formación humana
general. Con su obra Reglamentos escolares, elaboró el primer plan de
enseñanza.
Consideraba Melanchton que todas las
profesiones liberales necesitaban una cultura fundamental de tipo
enciclopédico, en la cual el estudio de las letras ocupaba un puesto de honor.
La obra educativa de Melanchton se puede
resumir en unas ideas principales: una profunda convicción antropológica; la
formación de escuelas protestantes para todos; saber enciclopédico, agrupando
todo el conocimiento que existía hasta el momento; y la reorganización de todo
el sistema educativo, incluida la educación superior. En definitiva, podemos
decir que Melanchton fue el brazo conciliador y el lado más humanista de la
Reforma protestante. Con su inteligencia y cultura prestó gran importancia a la
educación protestante, encauzándola hacia el humanismo y restaurándolo. Otros
educadores protestantes fueron Trotzendorf y Sturm. Fueron importantes figuras
en el ámbito educativo protestante, como demuestra el hecho de deberse las dos
escuelas humanistas protestantes más famosas a estos personajes.
Trotzendorf (1490-1556) Los alumnos pertenecían a todas las clases sociales, y se
desenvolvían en un ambiente de autogobierno para el correcto mantenimiento del
orden y la disciplina. Su pedagogía, basada en la autodisciplina y la emulación,
persiguió hacer el estudio atractivo y fácil.
Juan Sturm (1507-1589), amigo de Erasmo y Melanchton, fue educado entre católicos
y se hizo calvinista. Juan Sturm se mostró profundamente convencido del posible
acuerdo entre la educación humanística y el cristianismo, puesto que los
estudios humanísticos ayudan al hombre en la sabiduría y moral, ayudándole a
mostrarse naturalmente humano.
En definitiva, podemos decir que la educación
protestante se distanció un poco del humanismo, y volvió a poner a Dios como el
centro absoluto de la formación. Su principal logro fue la secularización de la
institución educativa. Fue de gran importancia el haber fomentado y extendido
la educación popular y media a todos los estamentos de la sociedad.
Implicaciones educativas de la contrarreforma
Los principales instrumentos de esta
verdadera reforma religiosa de la Iglesia Católica fueron el concilio de Trento
y la fundación de la Compañía de Jesús. Fue el concilio de Trento el acto más importante
de la Contrarreforma. Iniciado en 1545 por el papa Paulo III. En materia
educativa –que es realmente lo que nos interesa– la Contrarreforma trató de
impulsar la instrucción y educación popular para prevenir a los católicos
contra las nuevas corrientes religiosas que predicaban los protestantes.
La educación católica en la época de la
Contrarreforma tuvo unos actores principales: las órdenes religiosas.
Así a la formación de niños pobres se
dedicaron los oratorianos, fundados por un excelente educador como fue San
Felipe Neri, quien usó métodos pedagógicos estimulantes y vivos para la
educación de los jóvenes.
La educación católica fue planteada desde la
Contrarreforma como arma para la lucha contra los protestantes. La Iglesia se
preocupó desde el principio por enseñar al pueblo la doctrina cristiana, es
decir los fundamentos de la fe y la moral. El Concilio elaboró un amplio programa educativo con varias vertientes
muy interesantes y elogiables: elevó la cultura y formación del clero mediante
la creación de seminarios; se preocupó de la educación de la niñez y la
juventud; los sacerdotes se involucraron en la educación elemental.
La obra educativa del concilio de Trento fue
importante y trascendente, sentando las bases de una educación totalmente
gratuita y universal, bajo el amparo de la Iglesia Católica, que se difundió a
lo largo y ancho del mundo. En definitiva, podemos afirmar que el concilio de
Trento fue una gran obra educativa que se vio facilitada por la protección de
las monarquías católicas que contribuyeron en gran medida a extender y hacer
posible la reforma tridentina.
El otro instrumento principal de la
Contrarreforma y la educación católica fue la Compañía de Jesús. Su fundador,
Ignacio López de Loyola (1491-1556) constituye uno de los máximos
representantes de la Contrarreforma. En materia educativa, los jesuitas se
preocuparon por la formación de la juventud y de los miembros de la propia
orden. La acción educativa debe empezar pronto, con el fin de que los jóvenes
adquieran buenos hábitos, obren bien en la tierra y alcancen así el cielo.
La pedagogía de la Compañía de Jesús contiene
el sentir de su fundador, con un proyecto de vida concreto, cuyas claves son el
conocimiento experimental y el diálogo educativo. El principal objetivo es la
formación del hombre libre, cambiante y perfectible, y aquí radica la
dedicación a la enseñanza de la juventud, puesto que educar a la juventud es
renovar el mundo.
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